La prosa barroca

Si el Renacimiento fue una época de progreso, de avance, de seguridad en la razón y de optimismo generalizado, el Barroco es, por el contrario, una época de crisis, de dudas y de angustias en todos los órdenes de la vida y el pensamiento. Para el hombre barroco el mundo está sumido en el desconcierto, y el sufrimiento es algo inherente a la condición humana.
La novela picaresca es el género narrativo que mejor representa la estética y pensamiento barrocos. Aunque su origen está en el s. XVI con El Lazarillo de Tormes, será en el XVII, cuando se publique una obra que siga sus características (la
Vida del pícaro Guzmán de Alfarache, 1599 y 1604, de Mateo ALEMÁN), cuando se forme un género reconocido como tal por el público, y que florecerá por la acogida favorable de los lectores.
ACTIVIDAD 1: Lee el siguiente fragmento de El Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, y responde a las preguntas.
De lo que le sucedió a Guzmanillo en una venta
Díjele que iba a la corte, que me diese de comer. Hízome sentar en un banquillo cojo y encima de un poyo me puso un barredero de horno, con un salero hecho de un suelo de cántaro, un tiesto de gallinas lleno de agua y una media hogaza más negra que los manteles. Luego me sacó en un plato una tortilla de huevos, que pudiera llamarse mejor emplasto de huevos.
Ellos, el pan, jarro, agua, salero, sal, manteles y la huéspeda, todo era de lo mismo. Halléme bozal, el estómago apurado, las tripas de posta, que se daban unas con otras de vacías. Comí, como el puerco la bellota, todo a hecho; aunque verdaderamente sentía crujir entre los dientes los tiernecitos huesos de los sin ventura pollos, que era como hacerme cosquillas en las encías. Bien es verdad que se me hizo novedad, y aun en el gusto, que no era como el de los otros huevos que solía comer en casa de mi madre; mas dejé pasar aquel pensamiento con la hambre y cansancio, areciéndome que la dinstancia de la tierra lo causaba y que no eran todos de un sabor ni calidad. Yo estaba de manera que aquello tuve por buena suerte.
Tan propio es al hambriento no reparar en salsas, como al necesitado salir a cualquier partido. Era poco, pasélo presto con las buenas ganas. En el pan me detuve algo más. Comílo a pausas, porque siendo muy malo, fue forzoso llevarlo de espacio, dando lugar unos bocados a otros que bajasen al estómago por su orden. Comencélo por las cortezas y acabélo en el migajón, que estaba hecho engrudo; mas tal cual, no le perdoné letra ni les hice a las hormigas migaja de cortesía más que si fuera poco y bueno. Así acontece si se juntan buenos comedores en un plato de fruta, que picando primero en la más madura, se comen después la verde, sin dejar memoria de lo que allí estuvo. […]
Así proseguí mi camino, y no con poco cuidado de saber qué pudiera ser aquel tañerme castañetas los huevos en la boca. Fui dando y tomando en esta imaginación, que, cuanto más la seguía, más géneros de desventuras me representaba y el estómago se me alteraba; porque nunca sospeché cosa menos que asquerosa, viéndolos tan mal uisados, el aceite negro, que parecía de suelos de candiles, la sartén puerca y la ventera lagañosa.
Entre unas y otras imaginaciones encontré con la verdad y, teniendo andada otra legua, con sólo aquel pensamiento, fue imposible resistirme. Porque, como a mujer preñada, me iban y venían eruptaciones del estómago a la boca, hasta que de todo punto no me quedó cosa en el cuerpo. Y aun el día de hoy me parece que siento los pobrecitos pollos piándome acá dentro. Así estaba sentado en la falda del vallado de unas viñas, considerando mis infortunios, harto arrepentido de mi mal considerada partida, que siempre se despeñan los mozos tras el gusto presente, sin respetar ni mirar el daño venidero.
1. ¿Qué condiciones presenta la mesa que le sirven en la venta al protagonista?
2. ¿Qué plato le sirve la ventera? Explica qué come en primer lugar y qué piensa el protagonista del estado del ingrediente principal.
3. El protagonista sigue su camino. ¿Qué efectos le causan los alimentos? ¿Qué verdad descubre?
4. Explica la reflexión final del narrador.
ACTIVIDAD 2: Lee el siguiente fragmento de La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo, y responde a las cuestiones.
El licenciado cabra
Entramos, primer domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, pelo bermejo (no hay más que decir para quien sabe el refrán[1]), los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, entre Roma y Francia[2], porque se le había comido de unas bubas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que, de pura hambre, parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagabundos se los habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida, que parecía se iba a buscar de come forzada de la necesidad; los brazos secos, las manos como un manojo de sarmientos cada una. Mirando de medio abajo, parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla ética; la barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese cortábale los cabellos un muchacho de nosotros. Traía un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero d, rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra, y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni puños. Parecía, con los cabello, largos y la sotana mísera y corta, lacayuelo de la muerte. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues su aposento, aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas Al fin, él era archipobre y protomiseria.
[1] “Ni perro ni gato de aquella color”.
[2] “Búas” son tumores pequeños provocados por algunas enfermedades, entre ellas la sífilis, enfermedad de transmisión sexual también conocida como “mal francés”, de ahí la alusión a Francia. A Roma se alude porque esta palabra significa tmbién “chata”.
1. Divide el texto en partes según los aspectos que abarca la descripción: partes del cuerpo, vestimenta, habitación y hábitos.
2. ¿Qué rasgo principal se destaca de la conducta del licenciado Cabra?
3. Identifica y explica tres recursos estilísticos.
ACTIVIDAD 3: Lee el siguiente fragmento de Sueños, de Francisco de Quevedo, y responde.
Del sitio que a cada cual le corresponde en el Infierno
Y en el infierno están todos aposentados así. Que un artillero que bajó allá el otro día, queriendo que le pusiesen entre la gente de guerra, como al preguntarle del oficio que había tenido dijese que hacer tiros en el mundo, fue remitido al cuartel de los escribanos, pues son los que hacen tiros en el mundo. Un sastre, porque dijo que había vivido de cortar de vestir, fue aposentado con los maldicientes. Un ciego, que quiso encajarse con los poetas, fue llevado a los enamorados, por serlo todos. Los que venían por el camino de los locos, ponemos con los astrólogos, y a los por mentecatos, con losalquimistas. Uno vino por unas muertes, y está con los médicos. Los mercaderes que se condenan por vender, están con Judas. Los malos ministros, por lo que han tomado, alojan con el mal ladrón. Los necios están con los verdugos. Y un aguador, que dijo había vendido agua fría, fue llevado con los taberneros. Llegó un mohatrero tres días ha, y dijo que él se condenaba por haber vendido gato por liebre, y pusímoslo de pies con los venteros, que dan lo mismo. Al fin, el infierno está repartido en estas partes.
-Oíte decir antes de los enamorados, y por ser cosa que a mí me toca, gustaría saber si hay muchos.
-Mancha es la de los enamorados -respondió- que lo toma todo, porque todos los son de sí mismos: algunos, de sus dineros; otros, de sus palabras; otros, de sus obras, y algunos, de las mujeres. Y destos postreros hay menos que de todos en el infierno, porque las mujeres son tales, que, con ruindades, con malos tratos y peores correspondencias les dan ocasiones de arrepentimiento cada día a los hombres. […]
Algunos hay que en celos y esperanzas amortajados y en deseos, se van por la posta al Infierno, sin saber cómo ni cuándo ni de qué manera.
1. Menciona todos los tipos humanos y sociales que se nombran en el primer párrafo.
2. ¿Cómo se ubica en el Infierno a los que van llegando? Explica algunas de las distribuciones que se realizan.
3. ¿Por qué hay pocos enamorados de las mujeres?
ACTIVIDAD 4: El Oráculo manual y arte de prudencia, de Baltasar Gracián, es una obra compuesta por trescientos aforismos en la que ofrece una serie de normas de vida. Busca en internet los siguientes: 105, 174, 195, 246 y 299 y responde.
1. El aforismo 105. No cansar, contiene un enunciado muy difundido, ¿cuál? ¿A qué situación lo aplica el texto?
2. Establece relaciones temáticas entre los aforismos 105 y 299.
3. ¿Cuáles son los argumentos que fundamentan los consejos de No vivir aprisa y Saber estimar?
4. ¿Por qué conviene no excusarse de lo que uno no ha sido acusado? ¿Qué consecuencias trae?
5. (Opcional) Redacta un artículo de opinión sobre el vivir deprisa en la sociedad actual (cómo se manifiesta, en quiénes, cuáles son sus motivos y justificaciones, qué juicios te merecen, etc.).
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